abril 17, 2010

Otoño a cuatro esquinas

"El verbo cundir es un verbo hermoso".

Lo que a mí me parece hermoso como total es leer a Benedetti. Me parece hermoso como los momentos dulces de la vida, en que el sol brilla dentro de uno, en que no se cuentan los pasos, los besos, ni los respiros.
Hermosas son las palabras que hacen que el corazón se hinche tanto que ahoga el pecho, llenando de ese aire cálido todo hasta la garganta. Y hermosas son las lágrimas hijas de la alegría derramada por las palabras hermosas.
Hermosa es la atmósfera etérea que persiste mientras dura una caricia sincera, una mirada que se vuelve infinita en el tiempo, y la tibieza inundante que producen dos corazones que laten juntos.
Hermoso es sentirse feliz por omitir tantos pensamientos tristes, por haber borrado sombras encadenadas a los días pasados, por tener la certeza de que ya no es necesario escribir ni sentir con dolor para poder continuar en camino.

Hermoso es aquel digno de decirle "Gracias".