octubre 05, 2011

Deseo


Escurrir. Como el agua entre los adoquines.
Fluir. Como el aire entre las rejas.
Correr. Como una liebre en el bosque.
Escapar. Como el tiempo en el mundo.
Escabullirse. Como un ladrón entre la gente.
Acelerar. Como fórmula 1 en la partida.
Derramarse. Como petróleo en el mar.

Algún día ver el sol sin escocer los ojos.
Alguna vez sentir el aire en los pulmones sin quemar.
Algún día mirar la hora sin partirse en voluntad y razón.
Alguna vez no sentir culpa por ser quien se es.

Maybe, someday i'll do it possible.
Someday soon i'll born to be me.

enero 10, 2011

Imposible Guardar Silencio

Tengo conmigo pájaros y guitarras que nunca viste
para que te canten y te digan lo que nunca dije.

Pon tus oídos atentos y escucharás olas,
unas tras otras resonando para contar cuentos jamás contados.

Mis anécdotas serán escritas por los caracoles en las piedras,
entre las hierbas brillará al sol cada una de mis palabras calladas.

Mira los perros que corren por las calles y los parques.
Ese es el jolgorio que se apodera de mí cuando puedo hablarte.

Los violines en la noche han leído las partituras de mis penas
y ahora están tocando sus historias amargas.

Como caen las gotas de agua han pasado uno a uno mis días,
y como cae con estruendo la lluvia han sido mis momentos impetuosos.

Cada día que mi voz no ha cantado porque fue callada,
hoy se recompone con la fuerza de mi sangre.
Nunca más una lágrima vuelva a ahogarla.

El día que mi cuerpo no responda, mi voz no hable y mis manos no escriban,
sólo mi sonrisa y mis ojos podrán mostrarte lo que siento,
y cuando mis ojos ni mi sonrisa lo digan, entonces, sólo entonces, habré muerto.

diciembre 13, 2010

El único valor

Miré y vi qué tiene mi barrio que me guste:
Que las avenidas principales corren de oriente a poniente y la altura de las casas no es de más de dos pisos. Así se abre la vista hacia la cordillera.

octubre 20, 2010

Réquiem Segundo

Hay días en que me dejo morir.
Días en que más de algo conspira e intenta quitarme el aire. Lo peor es cuando no le pongo el dedo a la boquilla. El aire se me escapa, se me escapa de a poquito, me desinflo y me quedo tirada, lacia como trapo.
Hay días en que el estrangulamiento diario duele, duele más de lo habitual, y en que el hambre amenaza con romper las tripas.
Cualquier día, así como voy, esa hambre me las revienta, me las perfora con una úlcera irremediable o me las corta de lo torcidas que ya están.
Me ahogo, y me retuerzo un poco de todos lados, cada día.
Pero hay días en que el mundo no contribuye, y me dejo morir.