marzo 21, 2007

Los Presidentes ---> Quilín // HORARIO PUNTA

Cerró la puerta y lo encendió.
Durmieron.
- ¡Mijo, están tirando piedras! -
- ¡Nooo, Tatita! ¡Las castañas están en el microondas! -
Parecían carboncitos.


Oídos Intrusos.

marzo 04, 2007

Nada más que un sueño


Ni aún concluido el oficio, ni detenido el sonido del gran órgano, cuando ya zumbaba el murmullo y las carcajadas elevándose hasta las nervaduras de la nave.

De pronto, un silencio sepulcral se apoderó de la asamblea. Apenas oídos los pasos del Señor sobre el atrio y el frío parecía aumentar. Ni una sola palabra más se pronunciaba, impensado nombrar al obispo; hasta las madres ahogaban con las manos febriles el llanto de sus niños.

Todos los feligreses arrodillados ante la figura del joven, sin poder levantar la cabeza, pues sería un atrevimiento enorme intentar siquiera verlo a los ojos. Ninguno poseía ese derecho, pero al parecer ella no gastó tiempo ni para pensar en ello y sin miedo alguno se decidió por contrariar por primera vez las órdenes de su padre.

Esta primera vez, Mariano no se dio cuenta de lo que ocurría al lado suyo, en tanto, la mirada de Clara recorría con estupor y su corazón con emociones inéditas al príncipe.

- ...y quiero pensar que los rumores que han llegado hasta mis oídos no pasarán ni un instante por la mente de alguno de ustedes como cosa posible de realizar! - Se oyó con fuerza en la iglesia entera y las palabras de Eduardo calaron con el filo de una daga en muchos de los presentes. Pero nada es perfecto, y como tal, el sermón se detuvo cuando el orador, confundido, descubrió entre la multitud sumisa a la muchacha que lo observaba con tanta detención. Sus palabras cesaron, y aunque casi por un intervalo imperceptible, ese hecho le dio mucho que pensar. En un par de segundos pasó la reacción para él casi instintiva de no creer lo que veía y enseguida su comprobación y la impotencia que lo carcomió al no saber realmente qué hacer al respecto.